En el cuerpo humano, el "entorno interno", que se entiende como todo aquello contenido de la piel hacia adentro, es el hábitat de nuestras células. Se calcula que un 75% del peso corporal es agua, que se distribuye en un 60% intracelular y un 40% extracelular. Las células están llenas de agua y viven inmersas en agua; la calidad de esta agua, medida en términos de pH, determina la salud de las células.
- Nuestras células son descendientes de las primeras células que aparecieron en los mares de este planeta.
- Los mares son salados, esto es, alcalino.
- La vida celular emergió de estas condiciones.
Por lo mismo, esta agua que conforma nuestro entorno interno es un ecosistema que debe mantener un pH alcalino estricto para poder establecer así una coherencia biótica con su entorno y no degenerarse; aprender a hacer esto es una ventaja evolutiva.
- Así, a través de la evolución de las especies se ha conservado esta característica.
- Podemos decir con absoluta seguridad que el futuro de la vida humana en este planeta le pertenece solamente a quienes son capaces de proteger la integridad de su código genético. Integridad que depende enteramente de mantener el cuerpo alcalino.
- Nuestros cuerpos son alcalinos por diseño y ácidos por función.
- Al comer y al beber sustancias que garanticen la alcalinidad requerida, el cuerpo se sustenta
- Si ese entorno interno se acidifica, debido a lo que se come y bebe, significa problemas por la pérdida de alcalinidad requerida.
- Además, al procesar nuestros nutrientes, producimos ácidos que son subproductos de los procesos metabólicos.
- Esto quiere decir que los procesos digestivos y las funciones metabólicas generan sustancias ácidas como residuos y desechos que necesitan ser eliminados expeditamente y son causa de acidificación del entorno interno. Esta intoxicación deviene en un estado de acidosis sistémica que causa degeneración celular y propicia la situación de incoherencia biótica; esto significa enfermedad y muerte.
- Dadas estas circunstancias, el ecosistema interno del cuerpo humano es estabilizado por varios subsistemas de control que le permiten al cuerpo seguir funcionando tanto como sea posible.
- El subsistema de control más importante es aquel que atiende la estabilización del pH interno. Nuestro torrente sanguíneo debe mantener constantemente un pH ligeramente alcalino por el orden de 7.365; nótese que se usan tres decimales, lo que sugiere lo crítico de la intolerancia a fluctuaciones en el pH de la sangre.
- Si se eleva o baja una o dos décimas de unidad de pH se torna catastrófico; si la desviación va más allá hasta 3 o 5 décimas, resulta potencialmente mortal, ya que el cuerpo entra en proceso de coma y/o muerte.
Entonces, mantener el equilibrio del pH a través del control estricto de los insumos (lo que comes y bebes), y un estilo de vida apropiado que incluye respiración, calidad de la alimentación, manejo de estrés y ejercicio, es la única y más crítica herramienta para mantener y optimizar la salud.
El cuerpo cuenta con métodos de corto y largo plazo para mantener el equilibrio del pH en la sangre. En el corto plazo, los riñones expelen más ácidos y la velocidad de la respiración se incrementa para introducir más oxígeno que alcaliniza al sistema y expulsa más bióxido de carbono, que es un factor acidificante del sistema. Si la sangre se torna demasiado ácida durante un período crónico, se enganchan varios tejidos para ayudar a combatir la acidez.
Así, el cuerpo extrae minerales alcalinos del esqueleto y dientes, como el calcio. Saca magnesio del sistema cardiovascular, potasio del sistema neuromuscular y sodio de nuestras articulaciones, con el objeto de atemperar la crisis introduciendo así sustancias alcalinas en los fluidos internos.
Si estos minerales no son reemplazados con prontitud, los tejidos aludidos se debilitan y degeneran rápidamente.
- Los elementos alcalinizadores primordiales son: Calcio, magnesio, sodio, potasio, vitamina C, selenio, oxígeno, zinc y las vitaminas del complejo B. Las mejores fuentes de estos nutrientes esenciales son frutas, verduras, raíces, algunas nueces y semillas; se ha descubierto también que la sal rosada de los Himalaya aporta sus beneficios.
- Los productos más acidificantes son: Azúcares, harinas, granos, productos cárneos y lácteos de ganado alimentado con granos, café y todos los alimentos procesados industrialmente de cualquier clase. Pero el campeonato indiscutible entre todos ellos se lo llevan las así llamadas "sodas" (refrescos gaseosos embotellados). Las sodas están cargadas de azúcar, por el orden de 8 cucharadas en envase chico de 330ml. Por lo que una botella de 1 litro contiene 24 cucharadas de azúcar, o edulcorantes artificiales en el caso de productos "light". cuyo peligro es aún mayor: preservativos y ácido fosfórico; todas estas son sustancias altamente acidificantes. El pH promedio de las sodas anda alrededor de 3.
Ese solo factor contribuye enormemente a la deshidratación del cuerpo, ya que se usa agua como vehículo para excretar los desperdicios ácidos.
Cuando una persona come demasiados alimentos acidificantes durante mucho tiempo, el cuerpo entra en deficiencia de elementos alcalinizadores y el sistema digestivo se atrofia en distintos grados progresivos hasta que se colapsa. Esta deficiencia sistemática produce procesos metabólicos erráticos que terminan en alimentos deficientemente digeridos que implican fermentación y putrefacción. Ocurriendo estas dentro de los intestinos. Ante esto, el sistema responde con mucosidad que unta en sus mucosas para protegerlas y así proteger su coherencia ante los embates ácidos de la incoherencia biótica inducida por las opciones de insumos ingeridos.
Los malestares leves gastrointestinales devienen en colitis, gastritis, Crohn y otros malestares que van de incipientes a crónicos hasta culminar en procesos degenerativos avanzados como cáncer de colon, cuyos procesos terminales invitan a la necrosis, el colapso total, la incoherencia biótica total llamada muerte.
Todo porque estos procesos crónicos causan el endurecimiento de la mucosidad, creando una placa mucoide que impide la asimilación de los nutrientes contenidos en los alimentos, debido a la deficiencia en permeabilidad de su sistema de absorción.
Esto multiplica la acidez relativa del sistema y deprimirá profundamente nuestra inmunidad y, por ende, nuestra energía. Esto causa una carga excesiva para nuestros órganos principales. Agotando las enzimas benéficas y los nutrientes necesarios para sostener la batalla de P sanguíneo. Esto eventualmente termina en enfermedad, degeneración y muerte.
Afortunadamente, nuestros cuerpos fueron creados con una increíble capacidad de regenerarse y sanar.
Si tomamos las medidas necesarias para hacer cambios en la administración de nuestros insumos para retomar el equilibrio del pH, nuestro cuerpo empezará de inmediato y en forma por demás dramática a mejorar su salud.
SIMILIA SIMILIBUS CURENTUR
Una vez más: La vida es alcalina y la muerte es ácida.