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Sueroterapia Antienvejecimiento
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¿Cómo combatir el envejecimiento ?
El envejecimiento —y, por ende, casi todos los procesos degenerativos del organismo— depende en buena medida de la acción de los radicales libres. Ello implicaría que la ingesta de antioxidantes podría detener el envejecimiento.
Que sepamos, el hombre es el único animal consciente de su muerte como destino final y, lo que es peor, también consciente del deterioro del envejecimiento. No es de extrañar, que la búsqueda de la eterna juventud haya acompañado al género humano desde los albores de la civilización.
Pues bien, hay que decir que.
Al amparo de los conocimientos científicos más recientes, se han postulado las más variadas teorías acerca de mecanismos y consecuencias del envejecimiento y se han ido estudiando aspectos que, de forma gradual, nos han ido proveyendo de datos con los que finalmente poder formular una teoría del envejecimiento.
Gracias a ello, puede decirse que se ha obtenido ya una especie de plan maestro que, a modo de hilo conductor, es capaz de explicar hechos y datos que hasta ahora aparecían inconexos.
Así, los aspectos genéticos del envejecimiento, la importancia de los relojes biológicos, el deterioro del sistema inmunitario, el desequilibrio, y minusvalía hormonal, los fenómenos de apoptosis, el entrecruzamiento de proteínas, entre otros, encuentran en la etapa de los radicales libres denominador común que engarza, dentro de la magia del orden biológico, todos los datos que ante poseíamos, pero que no estaban integrados. Dicho de otra manera, todo parece indicar que el exceso de radicales libres en el organismo es lo que nos hace envejecer y lo que provoca buena parte de los procesos degenerativos.
Los radicales libres son fragmentos moleculares altamente reactivos que interactúan de forma rápida y agresiva con otras moléculas del cuerpo para crear células anormales. Y lo hacen penetrando en el ADN de la célula y cambiando su sello de identidad para que, desde ese momento, produzca células anormales que proliferan de forma incontrolada.
Porque es verdad que los glóbulos blancos (leucocitos) utilizan radicales libres de forma controlada para acabar con las bacterias invasoras, pero fuera de ese entorno regulado, los radicales libres destruyen las membranas celulares, las enzimas, el material genético e incluso la vida misma. Esos minúsculos enemigos liberan en el cuerpo, al descomponerse, compuestos químicos como los productos petroquímicos (presentes en medicinas, colorantes alimentarios artificiales, contaminación, otros), los conservantes de carne procesada (como los nitratos y los nitritos), el humo de los tubos de escape y de las chimeneas, las grasas no saturadas, el alcohol, el alquitrán del tabaco, el agua clorada, los metales pesados y la radiación.
Pues bien, tanto para prevenir el problema antes de que aparezca como para resolverlo cuando ya está actuando, lo mejor es utilizar los oligoelementos que la propia naturaleza ha puesto a nuestra disposición, especialmente los antioxidantes.
Recomendaciones:
Administrarse como mínimo el tratamiento I.V. 1 vez cada 15 días o según indicaciones médicas.
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